Dr. Manhattan: ¿El Dios de DC Cómics?

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Barry Allen, el hombre más rápido sobre la tierra, aún cuando su rapidez rivaliza con la de los dioses, sigue siendo humano. Durante toda su vida a intentado detener un sólo acontecimiento, y es la muerte de su madre. Pero al hacerlo, desató una paradoja. El mundo que conocíamos ya no existía. En cambio, la destrucción acechaba el mundo.  La Justice League no existía y Flash era el único que recordaba el mundo como era.

Ayudado por un hombre que creía que Barry podría devolverle a su hijo, logro volver a cambiar la línea de tiempo sacrificando la vida de su madre, lo único que le importaba. Ambos mundos colapsaron, y de nuevo, Barry era el único que recordaba lo que había sido el Flashpoint y nunca lo olvidaría. Ni a su gran aliado, Thomas Wayne, el padre de Bruce que en su universo había visto morir a su hijo y quien le había escrito una carta que quería que su hijo leyera.

Bruce al igual que Barry, no dejarían pasar ese incidente por alto. Y un día, mientras Batman intentaba comprender su mundo, un rayo toco a su puerta “Bruce, ¡necesito tu ayuda!”. Pero, así como el rayo llegó, se fué, se dispersó. Pero dejó algo a su paso.

Mientras, en otro lugar, ese mismo rayo apareció “Barry, tu no me recuerdas, pero te agradezco una gran vida. Hasta luego.” y mientras ese rayo se dispersaba nuevamente Flash lo entendió todo. Era Wally West. Mientras los dos se reunían en un abrazo, Wally le contó todo. “Todos han olvidado el mundo que fue. Hay algo Barry, alguien, que nos ha querido hacer olvidar. Estamos siendo observados”.

The Button

Bruce Wayne sostiene la pieza clave de todo este misterio mientras ve un partido desde sus monitores. Observa el hockey con suma frialdad mientras juguetea con él, incluso cuando uno de los jugadores es brutalmente golpeado. Pero la inspiración no llega para el detective esta noche.  Cansado, tira el botón amarillo con la clásica cara sonriente en negro junto a la otra gran pista de este caso: la máscara de Psycho Pirate. Como una coincidencia, o quizá el destino, el botón reacciona junto a la máscara y con un estruendo y un rayo, un espectro cruza el lugar y dice “Bruce, padre”. Como un fantasma, la silueta desaparece.

“Barry, el botón que encontramos ha reaccionado con la máscara de Psycho Pirate. Su radioactividad ha aumentado y creo que ha abierto un hueco en la speed forcé. Algo anda mal. Ven ahora.” dijo el murciélago.

“Estoy en medio de algo. Dame un minuto y estaré ahí.” Respondió el velocista.

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Cuando Batman y Flash dejaron de hablar, un rayo cruzó la baticueva. Pero para la mala suerte del caballero oscuro, eso no significaba que Barry había llegado, si no alguien totalmente opuesto. Mientras Bruce yace sangrando en el piso, Eobard Thawne le explica quién es. Hace un tiempo se encontraba muerto, pero algo lo ha estado llamando y ahora está de vuelta. Con valentía, Batman le hace frente a Reverse Flash, pero ni con todo su entrenamiento logra hacer algo contra el velocista.

Con Batman fuera de combate, Eobard mira a su alrededor y se encuentra con algo que llama su atención, una carta del hombre que lo mató y la destruye a pedacitos mientras Batman mira cómo acaba con el último recuerdo de su padre, inmóvil e impotente. Aún cuando Reverse Flash posee una velocidad impresionante, su mayor debilidad es su arrogancia y durante esa distracción que tuvo Batman aprovecha para golpearle. No pudo detenerlo, pero sí retrasarle. Pronto vuelve a quedar sometido ante el velocista.

Ahora Reverse Flash se acerca al botón, pero con un destello azul, Eobard se queda inmóvil. Humo sale de su cuerpo y su carne es consumida por una energía inexplicable. “Dios, he visto a Dios” exclama.  Otro rayo cruza la baticueva. Flash ha llegado, pero demasiado tarde. Mientras Barry observa el cuerpo de su gran enemigo se pregunta: ¿Qué pasó? Y cuando quiere ver las cámaras, Alfred le responde que todo el circuito está dañado. Entonces recurre al único testigo de esa noche.

Él dijo que vio a Dios, ¿cierto?”  preguntó Barry. “Thawne era un hombre de ciencia, y con su velocidad.”

Lo sé, Barry.” Lo interrumpió Bruce. “Con su velocidad debió de huir de ese ataque. Algo o alguien lo retuvo.”

Flash intentando atar los cabos llega a la torre de la Justice League en búsqueda de la maquina que le permite viajar al pasado con precisión. Un lastimado Batman aparece, quien le dice que este también es su caso. Barry corre con él a sus espaldas y juntos observan el mundo que fue, pero Barry sabe que la respuesta se encuentra más lejos y corre más rápido. Para desgracia de ambos la máquina se avería y caen con un estruendo en una brecha en el espacio tiempo.  Mientras se incorporan, ya Batman sabe donde se encuentran. “Hijo” le dicen, y escucha la voz de Thomas Wayne, usando el traje de Batman.

Le explican que deben arreglar la máquina, pero Thomas señala que los ejércitos de Aquaman y WonderWoman vienen por él. Flash se dispone a reparar la máquina, y los Wayne a derrotar a sus enemigos. Para cuando ambos han terminado, el mundo empieza a colapsar. Thomas empuja a Bruce hacia Flash, quien empieza a correr. Las últimas palabras de Thomas hacia su hijo son para pedirle que no sea Batman, que lo deje morir y encuentre la felicidad.

En otro lugar Barry corre y Bruce le pide que regrese, pero mientras ambos discuten, alguien más se acerca. Reverse Flash aparece de nuevo.  “No importa cuántas veces me maten, si es en el pasado o en el presente. Yo siempre regresaré. Soy una paradoja viviente.” Pero el futuro es inexorable para el velocista y un rayo azul lo reduce a cenizas y al mismo tiempo la máquina comienza a caerse a pedazos.  Pero un velocista aparece para llevarlos al momento donde comienza esa historia. “Mi nombre es Jay Garrick. Y soy tu amigo, Barry. Tienes que recordar.” Y mientras empieza a desaparecer Barry sostiene su brazo, pero esta vez su amigo no regresa. Una luz azul inunda la habitación y Jay Garrick desaparece.

Ambos saben que esto está lejos de ser resuelto, pero quizá a quien persiguen es alguien que no puede ser perseguido. En la noche desde su mansión, Batman observa la batiseñal, pero ya no está seguro si debe continuar.

En otro lugar, un botón cae. “¿Porqué te angustia mi percepción del tiempo?” se pregunta el Dr. Manhattan. “Todo está escrito, incluso mis respuestas. Todos somos títeres, Laurel, la única diferencia es que yo puedo ver los hilos.”

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